Nosotros

De la flor al bombón

Hay chocolates que son producto. Los nuestros son territorio.

Nacemos en la Hacienda Bukare, fundada en 1908 en las laderas húmedas de la Península de Paria, donde la familia Esser reconoció el potencial excepcional del cacao criollo y trinitario que crece a la sombra del bosque tropical. De ahí una vocación que aún nos define: transformar el cacao en su propio lugar de origen, sin separarlo nunca de la tierra que lo produce.

Nuestro cacao pertenece a la denominación Río Caribe Superior, reconocida entre las mejores del mundo por su perfil floral, sus notas cítricas y una acidez delicada. Cultivo enteramente orgánico, sin pesticidas ni aditivos. Cosecha manual entre noviembre y abril.

En el año 2000 nace Chocolates Paria con un propósito claro: llevar ese cacao a chocolate terminado, sin intermediarios. Fermentación en hoja de plátano, secado al sol del Caribe, refinado y templado con tecnología de precisión. Cada lote pasa por una sola línea donde el tiempo es ingrediente.

La fábrica está enclavada en el mismo territorio donde crece el cacao y emplea a personas de la comunidad de Chacaracual: 100% empleo local, 0 km entre cacao y fábrica. El valor se queda en Paria.

Chocolate de origen único, elaborado donde nació.