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Martes, 22 Septiembre 2020
 Chocolates Paria / 591 Views

Publicado el 6 may. 2017

El cacao hace feliz a quien lo siembra, eso piensa Alida Quintero, quien tiene 21 años en contacto con la planta y con la magia de Paria. Llegó a la Península porque buscaba darles una vida más tranquila a sus dos hijos, pero además se encontró con un espacio que le ofrecía paz a ella porque esa hacienda que compró en la entrada del pueblo de Chacaracual, a diez minutos de Río Caribe, venía acompañada de una siembra de cacao. Desde ese momento su sueño se transformó y se orientó hacia el dulce aroma del chocolate que no solo siguió ella sino también su pequeña familia.

La mejor forma de explicar este idilio con el Estado Sucre y sus frutos es a través de lo que produce la fruta que procesa; cuenta sonriente Alida que “el cacao tiene teobromina, un alcaloide que hace que los neurotransmisores se estimulen y genera esa emoción en la gente”. El chocolate para ella es la fuente de la felicidad, en su caso es aquello que cambió su vida, “cuando llegué aquí no era chocolatera, aun no me considero una, pero sé que he avanzado un camino muy importante”. Esto lo dice porque está consciente del producto de calidad que tiene en sus manos, ese que se procesa de una materia prima muy fresca, a la que no se le pone sabor artificial y se emulsiona con su propio material, en resumen finaliza Alida “está muy bien molido y está hecho con mucho amor”. Así endulzamos este domingo en Los Cuentos de mi Tierra, con el dulce sabor del cacao y lo que representa para nuestra tierra. Acompañemos una vez más a Erika Paz a conocer otra historia de nuestro suelo